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El mundo empezado

  Algunos ya saben o lo intuyen. Estoy obsesionada. Con la palabra, con el sonido. Con que un sonido sea sólo un sonido y una palabra, sólo un sonido. Como una lengua extranjera. Un recorte, una explosión de aire y de saliva, un tintineo de la lengua, una contorsión de los labios, una coreografía de la boca.  Y de esta obsesión nace El mundo empezado, que es un poema pero que también es un libro que devino concierto que devino performance.  Salió nomás, fue presentado y aquí está el souvenir: un recuerdo borroso aunque bello de lo sucedido esa noche.  Performance Y aquí está también la página que le es propia. Porque al fin y al cabo esto es un libro, che. Así que si lo quieren leer o descargar, pueden hacerlo desde aquí:  El mundo empezado Muchos de los poemas que están en este melancólico blog forman parte de este corpus. Pero El mundo empezado es mucho más, claro. Porque es un libro de poemas pero es también una experiencia participativa y, por qué no, pedagó...
Entradas recientes
Cuando todo el mar ¿Y qué me queda entonces cuando toda la marea se retira? Yo pequeña yo tan pequeña Arena lavada yo desierta yo en tus manos El mar inmenso (el mar inmenso lava la arena cuando toda la marea se retira) Yo toda arena, toda mar Yo desierta yo tan desierta yo exhausta yo en tus manos abiertas.  

Tristeza y poesía II

Siempre sospeché (y, por supuesto, no pretendo tener la primicia en este asunto) que la tristeza encierra, o puede encerrar, una belleza considerable. Aquí una prueba, tan palpable, tan triste y tan hermosa.  Bed is too small

El pez y la luna

Cuando Camilo, mi hijo menor, era chiquito yo le cantaba canciones antes de ir a dormir. Muchas eran meras improvisaciones, otras eran canciones que había escuchado yo misma siendo una niña y estando en la cama pronta a dormir. Con el desparpajo y la tierna prepotencia que caracteriza a lxs seres humanxs a esa edad, me exigió una canción que hablara sobre un pez. Así que yo obedecí de inmediato y comencé a balbucear un ostinato de acordes y alguna melodía con palabras que iban llegando. Así, mi memoria trajo una vieja poesía que mi abuela me leía y cuyos versos -jirones traídos por la marea invisible de la mente- se iban acomodando sobre la melodía improvisada. Al día siguiente, busqué la poesía en Internet usando como herramienta el primer verso (que creía haber conservado) y dos palabras cuyo significante había quedado grabado en mi oído justamente en virtud de la falta de significado que los rellenase entonces: quimera y filigrana eran dos preciosos sonidos vacíos de significación ...

Tristeza y poesía

La tristeza deja un trazo en el camino, justo por detrás, un rastro de baba triste. Yo pierdo el (mi) tiempo entre cosas sin importancia. En un instante de lucidez, como quien despierta de un sueño, corro a buscar mis versos necesarios. Por un momento, estoy a salvo.

Poesía eres tú, Jakobson

Son manchas, son perfumes son colores. No apuntan, no explican, no sugieren. Metáforas de nada, ecos refractarios, formas que se pliegan sobre sí. La idea precisa ahoga el esplendor de la materia.                         

El pan del odio

El mal anida en las manos de los santos. Los bienaventurados atacan por la espalda. ¿Tú también, hombre? Tu filo me atravesará mañana. Hoy sueño tibiezas cobijada en tu costado ¿Tú también? Los leprosos que curaste Te niegan tres mil veces. ¿Y tú? ¿También me traicionas? En las esquinas acechan Los mansos y los pobres Mañana te atravesará mi filo ¿Y yo? En el aire flotan girones de pecado. ¿Me negarás mañana? Tu hijo ha nacido. Tu hijo que le dará el pan al odio Tu hijo ha nacido y a ti, mujer, una espada te atravesará el corazón.