El mal anida en las manos de los santos.
Los bienaventurados
atacan por la espalda.
¿Tú también, hombre?
Tu filo me atravesará mañana. Hoy
sueño tibiezas
cobijada en tu costado
¿Tú también?
Los leprosos que curaste
Te niegan tres mil veces.
¿Y tú? ¿También me traicionas?
En las esquinas acechan
Los mansos y los pobres
Mañana
te atravesará mi filo
¿Y yo?
En el aire flotan girones de pecado.
¿Me negarás mañana?
Tu hijo ha nacido.
Tu hijo
que le dará el pan al odio
Tu hijo ha nacido
y a ti, mujer,
una espada
te atravesará el corazón.
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