Siempre sospeché (y, por supuesto, no pretendo tener la primicia en este asunto) que la tristeza encierra, o puede encerrar, una belleza considerable. Aquí una prueba, tan palpable, tan triste y tan hermosa.
Cuando todo el mar ¿Y qué me queda entonces cuando toda la marea se retira? Yo pequeña yo tan pequeña Arena lavada yo desierta yo en tus manos El mar inmenso (el mar inmenso lava la arena cuando toda la marea se retira) Yo toda arena, toda mar Yo desierta yo tan desierta yo exhausta yo en tus manos abiertas.
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