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El pez y la luna

Cuando Camilo, mi hijo menor, era chiquito yo le cantaba canciones antes de ir a dormir. Muchas eran meras improvisaciones, otras eran canciones que había escuchado yo misma siendo una niña y estando en la cama pronta a dormir. Con el desparpajo y la tierna prepotencia que caracteriza a lxs seres humanxs a esa edad, me exigió una canción que hablara sobre un pez. Así que yo obedecí de inmediato y comencé a balbucear un ostinato de acordes y alguna melodía con palabras que iban llegando. Así, mi memoria trajo una vieja poesía que mi abuela me leía y cuyos versos -jirones traídos por la marea invisible de la mente- se iban acomodando sobre la melodía improvisada. Al día siguiente, busqué la poesía en Internet usando como herramienta el primer verso (que creía haber conservado) y dos palabras cuyo significante había quedado grabado en mi oído justamente en virtud de la falta de significado que los rellenase entonces: quimera y filigrana eran dos preciosos sonidos vacíos de significación ...

Tristeza y poesía

La tristeza deja un trazo en el camino, justo por detrás, un rastro de baba triste. Yo pierdo el (mi) tiempo entre cosas sin importancia. En un instante de lucidez, como quien despierta de un sueño, corro a buscar mis versos necesarios. Por un momento, estoy a salvo.

Poesía eres tú, Jakobson

Son manchas, son perfumes son colores. No apuntan, no explican, no sugieren. Metáforas de nada, ecos refractarios, formas que se pliegan sobre sí. La idea precisa ahoga el esplendor de la materia.                         

El pan del odio

El mal anida en las manos de los santos. Los bienaventurados atacan por la espalda. ¿Tú también, hombre? Tu filo me atravesará mañana. Hoy sueño tibiezas cobijada en tu costado ¿Tú también? Los leprosos que curaste Te niegan tres mil veces. ¿Y tú? ¿También me traicionas? En las esquinas acechan Los mansos y los pobres Mañana te atravesará mi filo ¿Y yo? En el aire flotan girones de pecado. ¿Me negarás mañana? Tu hijo ha nacido. Tu hijo que le dará el pan al odio Tu hijo ha nacido y a ti, mujer, una espada te atravesará el corazón.

Excomunión

Te exijo te empujo te suplico. Te veo venir de lejos con tus manos vacías de horizonte. Te condeno Te abrazo Te sostengo Un rosario de puños apretados Los besos en pecado Te convoco te elijo Te perdono. El anuncio terrible en el altar me desvelo me desnudo Y te doy la penitencia.

Satt

Satt: imagen muy utilizada en la literatura sufi, asociada a la palabra árabe que significa “ribera”, “playa” y “aquello que rebosa su cauce normal”. Todo fugaz amor atormentada corro y me paro en seco Te llamo a gritos sonriendo Todo fugaz desorbitada ¿dónde estás, dónde? todo mañana o ayer o nunca Sonrío siempre de amor tan pasajera corriendo en seco me paro tan humana nos saludamos yo tan fugaz te vi tan despiadada.

Poesía y música

Bueno, la querella es conocida y viene de lejos: se ha hablado tanto pero tanto de la relación (a esta altura, un matrimonio) entre música y palabra que no voy a ser yo la que venga a querer echar luz sobre el asunto (digamos que está tan iluminado que ya no se ve nada). Pero sí quisiera (no puedo evitar hacer la salvedad) aclarar que no es lo mismo un poema que existe por sí solo, que carece de los ropajes de la melodía, que aquel que porta en sí la otra-música, la música-música, esa que desdibuja los bordes del poema y que a veces llega al límite de hacernos prescindir por completo de sus formas y ni qué decir del significado, ese sobrevaluado añadido lingüístico que se monta arbitrariamente sobre el significante, menoscabando su belleza y haciendo caer en el olvido el esplendor de su materia. Cada vez que escucho a un cantante hablar sobre "su mensaje" me agarra una especie de risa malsana, de vergüenza ajena, de pena, de rabia, no sé. Tantas veces me pasa que la palabr...